El origen de las cajas fuertes

También conocidas como caja de seguridad, son unos objetos de seguridad concebidos con el objetivo de proteger lo que se albergue en su interior. Dicha protección viene proporcionada por el sistema de cierre, que se caracteriza por su complejidad, lo que dificulta la apertura a cualquier persona no autorizada.

Suelen tener forma de caja y estar construidas en metal, lo que dificulta su transporte. La principal característica de este tipo de cajas es que es necesario conocer la contraseña para poder abrirla. Existen diferentes métodos de seguridad, dependiendo de si se trata de un sistema tradicional o moderno. Los sistemas más antiguos emplean un mecanismo giratorio en los que es necesario girar hacia la izquierda y hacia la derecha, dependiendo de la combinación que se haya introducido. Es, probablemente el sistema más reconocible. Piensa en la cantidad de veces que el cine o la literatura ha empleado este método de seguridad para proteger sus cajas fuertes. Si, por el contrario, estamos ante un sistema de seguridad de última generación probablemente la caja fuerte esté protegida mediante una combinación numérica o alfanumérica, a través de la lectura de la huella dactilar o del iris.

Las primeras cajas fuertes se remontan al antiguo Egipto, cuando los tesoros familiares se custodiaban en cofres de madera que se enterraban en lugares seguros. Con el paso de tiempo y el avance del Imperio Romano los métodos de almacenaje de las pertenencias más valiosas se hicieron más sofisticados. Se incorporaron mecanismos de hierro a las cajas de madera, dando paso, más adelante, a que se construyesen cajas fuertes de hierro.

Los avances en la metalurgia permitieron implementar sistemas más complejos de seguridad, complicando a los ladrones la tarea de realizar su trabajo. Pero nada las podía proteger de elementos como el fuego o el agua.

No fue hasta la primera mitad del siglo XIX cuando se patentó en Estados Unidos la caja fuerte a prueba de fuego. La mejora que incorporaba este tipo de caja es que estaban revestidas de grafito, mica, cal y arcilla, lo que las hacía resistentes a las llamas.

En 1878 Joseph Loch creó un método de seguridad basado en las combinaciones de discos. Este sistema añadió mayor seguridad a las cajas fuertes, dificultando, nuevamente, la posibilidad de hurto.

A día de hoy, como comentábamos al inicio de este artículo, contamos con diferentes sistemas de cierre para las cajas fuertes. Si cuentas con una de ellas en tu vivienda o negocio puede que hayas vivido la tensa situación de que no puedas abrirla. Los engranajes pueden resentirse con el paso del tiempo, o sencillamente has podido olvidar la combinación de apertura. Sea cual sea tu caso te recomendamos la opción más segura: contacta con un cerrajero económico en Pamplona. En menos tiempo del que crees estará en tu hogar, reparando el problema y devolviéndote la tranquilidad que te aportaba la caja fuerte.

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